miércoles 1 de febrero de 2012

El gazpacho y las metáforas

Cuando he llegado hoy al polígono donde trabajo olía intensamente a pimiento verde fresco recién cortado. Como muchos ya sabéis, mi estudio está sobre la nave donde se fabrica el gazpacho AlValle (“la huerta en casa”); de noviembre a enero la fábrica está bajo mínimos, sólo dos o tres empleados y algún camión frigorífico.

Esta mañana, ha recomenzado la producción a escala normal, por eso olía a pimiento verde fresco recién cortado y un poco a pepino también.

Esta mañana, cuando todos los telediarios nos anuncian una ola de frío siberiano, cuando todos los políticos nos anuncian un largo invierno de sacrificios, sí, esta misma mañana… en un rincón

de un polígono

de una provincia

alguien prepara la Primavera.

viernes 16 de diciembre de 2011

Recordando a Francesca Woodman


Para celebrar que la editorial Amargord ha abierto tienda on-line:
www.edicionesamargord.com

y para celebrar la nueva exposición de la Woodman en Madrid, segunda en España, tras la de Murcia, re-edito un poema, del libro "El ritual de lo habitual" que me publicó Amargord.

Cuerpo de lebrel y peinado de aristócrata

Olfatea el espejo,
quiere medir el suelo con sus manos de cisne,
quiere comer determinadas tersuras de la carne.

No se entiende el reflejo que la pieza devuelve:
la lámina pulida nos enseña
un predador sin rostro,

pero en su brillo se agazapa y se yergue.

sábado 3 de diciembre de 2011

Libro nuevo en Bartleby: “Pan comido” de Isabel Bono

Creo que fue Antonio Gala el infeliz (aunque maravilloso autor teatral, ¡no menospreciarle!!) quien dijo que el amor era la amistad con momentos eróticos. Una tontuna como cualquier otra. El amor puede ser muchas cosas, pero desde luego no es el moderado sentimiento de pertenencia o consuelo que nos ofrece la amistad.


Lejos de la idea de corrección romántica que nos inculcan en la infancia (Disney mediante) y que nos hace concebir la primera idea de que el amor, cuando llegue, será “pan comido”; el amor suele venir para dislocarnos el cuerpo y las costumbres, para volvernos obsesos y ciegos en una catarata de vivencias tangentes al precipicio cuya única solución es que el amado te sorba la médula espinal con un beso terminal, estúpido, incorrecto.


Esto, que tan maravillosamente dijera Lope de Vega en su “Desmayarse, atreverse, estar furioso,/ áspero, tierno…”, es lo que he encontrado en el libro de Isabel Bono. Un libro-catarata imperfecto, des-medido, tierno, cómico y desolado, que no he podido terminar de leer, porque me involucra demasiado, porque me “narra” demasiado. En sus versos están los errores, las contradicciones, el vértigo, la desolación, la traición a uno mismo y la lealtad también a uno mismo que significa estar con alguien. El intento de conservar la cordura (a veces de maneras muy cómicas, como el fragmento de los accidentes domésticos) en medio de lo que nos arrebata el juicio.

Vuelvo a Lope de Vega: “creer que el cielo en un infierno cabe” e Isabel Bono le confirma: “He venido a arder”.

Isabel Bono, vuelva a sus piedras y a sus blogs, no nos entregue una criatura tan desamparada como este libro. No sobreviviremos.

lunes 21 de noviembre de 2011

Lluvia

Lluvia

Entra el agua ya por las ventanas
temo por mi vida.
La luz del día se ha vuelto negra
y cae la lluvia, cae
un animal encabritado
que se lleva los coches y tira los puentes.

Nadie está conmigo achicando el agua, pienso:
recuerda los cubos solos
ganados a la inundación
cuando llegue el buen tiempo
y te creas a salvo.


Cristina Morano

viernes 11 de noviembre de 2011

Completar por la línea de puntos


No puedes querer así.

Está amaneciendo y yo…

Cuando vengan los demás…

no debes llorar aquí.

No puedes creer que yo…

no estoy alejándome.


Estamos muy bien los dos:

tenemos una edad ya…

¡no nos vamos a morir!

No puedes estar tan mal…

no vengas ahora con que…

Hay alguien mirándonos.


Habría que madurar,

tenemos que suponer…

la Noche es salvaje si

el cuerpo no tiene quien…

Tú también has hecho mal…


Y ahora escúchame:

todo eso ha pasado ya,

son cosas de la ilusión…

heridas de un animal…

arreglos con el poder

misterioso, ése que no

nos deja nada después.


Estaba el cachorro así…

me acuerdo de que la luz…

lo envolviste con tu chal,

era tan pequeño que…

Los muertos están aquí

y son de nosotros dos.


No vuelvas de allí, ¡pues no!

No tienes que repetir…

todo está guardado ya.

Olvidas que yo también…

no puedes dejarme así

aquí, abrasándome…



Cristina Morano

viernes 4 de noviembre de 2011

Armenio


Gracias a Carlos Vitale*, hemos sido incluidos en un libro recopilatorio de poemas castellanos de amor ¡en Armenia!. Como el libro no es bilingüe, Héctor y yo queremos sacar aquí, las dos versiones del poema elegido por Carlos. Para recoger un poco la belleza del alfabeto armenio he copiado vilmente una de las orlas que la editorial Kelmscott Press utilizó para los Cuentos de Chaucer**. Para ver los poemas, cliquear sobre la imagen, cuando se abra, cliquear sobre "show original" y podréis ampliarla cuanto queráis.




*Carlos Vitale nació en 1953 en Buenos Aires (Argentina). Es licenciado en Filología hispánica y Filología italiana. Ha publicado Códigos (1981), Noción de realidad (1987), Confabulaciones (1992) y Autorretratos (2001), recogidos en Unidad de lugar (Prólogo de Luisa Cotoner, Editorial Candaya, Canet de Mar, Barcelona, 2004). Ha sido incluido en "Por vivir aquí. Antología de poetas catalanes en castellano (1980-2003)", edición de Manuel Rico, prólogo de Manuel Vázquez Montalbán, Bartleby Editores, Madrid, 2003.

**La Kelmscott Press se fundó en 1890 e inició sus trabajos en 1891, bajo el impulso de William Morris y la asesoría tipográfica de Emery Walker. Entre 1891 y 1898 editó 53 títulos en 66 volúmenes. Las Obras de Chaucer es el libro más importante entre los editados por la Kelmscott Press. Morris y Walker, junto con Aubrey Beardsley y otros fundaron el movimiento Arts&Cratfs.

miércoles 14 de septiembre de 2011

Libros diseñados en Tropa (y van 3 post)



Esta vez el catálogo corresponde a la antológica de Francesca Woodman expuesta en el Espacio AV de Murcia. A la Woodman está dirigido el poema largo que cierra el libro "El ritual de lo habitual".